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Juan
Vitalio Acuña,
El Segundo Jefe De La Guerrilla
Vilo
desde su infancia, hombre campechano y valiente, Joaquín en Bolivia.
Por
Elsa Blaquier
Vilo,
como le decía la familia desde pequeñito, nació el 27de enero de 1925,
en Purial de Vicana, un lomerío de la Sierra Maestra, en la finca
"La Conchita", que fuera del abuelo y donde su padre, Jesús
Acuña, formo familia junto a Lydia Núñez.
En
un humilde bohío de piso de tierra y techo de guano, creció el hijo
mayor de la pareja, junto a sus dos hermanos y allí vivió hasta que
partió a unirse con los primeros hombres que, junto al Comandante
en Jefe Fidel Castro, luchaban por hacer realidad los sueños de justicia
social y libertad para los cubanos.
Los
tres muchachos fueron muy unidos, Juntos comían e iban a la escuela,
a la que solo asistieron hasta el quinto grado, Había que ayudar al
padre en la recogida de café, las labores del campo y el corte de
caña.
Lydia,
la hermana, recuerda que Vilo adoraba a la madre y era el compañero
inseparable del padre. "A veces iban en grupo hasta el central
Ramón o Pilón a hacer zafra. Siempre iba Vilo con sus décimas guajiras
y sus cantos, su alegría a pesar de todo", señala.
Cuando
supo del desembarco de Fidel por las Coloradas, de inmediato se dispuso
a ayudarlo. Cuentan que estaba en Pilón cortando caña y de pronto
paro y dijo; "Yo me voy".
Fue
para la casa y le explico al padre sus anhelos y le pidió que cuidara
de su mujer y sus hijas.
El
hombre abnegado, bondadoso y jaranero, siempre con una decima dispuesta
a cantarle a la vida, parte el 24 de abril de 1957 a luchar por la
tierra que le vio nacer, como después lo haría por los indios y desposeídos
de Nuestra América, como enseño José Martí.
No
era un entendido en política, apenas sabia leer y escribir, pero había
sufrido en carne propia la explotación y aprendió pronto y bien las
enseñanzas de Fidel, Raúl y el Che.
El
10 de mayo llega hasta la tropa que manda personalmente el jefe de
la Revolución.
Por
esos días se gestaba el primer gran combate del naciente Ejercito
Rebelde; El Uvero, donde recibiría su bautismo de fuego. Después de
la acción Fidel le da la misio a Ernesto Guevara de hacerse cargo
de los heridos, entre los que se encuentran Juan Almeida y Kike Escalona,
para llevarlos a un lugar seguro hasta su restablecimiento.
Entre
los cinco hombres que emprenden la difícil tarea descargar y cuidar
a los heridos, junto al medico argentino, y Vilo, a quien el Che empieza
a confiar tareas riesgosas que le permiten aquilatar a este combatiente
fuerte, disciplinado y alegre hasta en las circunstancias más adversas.
Llegan
a casa de los Pardos, en Peladero, en la primera quincena de junio
y allí pasan algo mas de un mes. El grupo se multiplica en unos 36
al mando del Che, quien designa a Vilo jefe de la escuadra de la vanguardia,
a pesar que este propone a otro compañero por no creerse merecedor
de tal honor.
Vilo
y su escuadra guían a la columna tratando, como ordeno el Che, de
evitar a los guardias y sin tocar nada de los campesinos, dando aliento
con sus chistes y bromas a los hombres que pasan hasta seis días sin
encontrar alimentos.
Finaliza
julio cuando llegan hasta donde se haya Fidel, quien asciende al Che
a comandante y a Vilo a teniente.
Cuando
se crea la segunda columna del Ejercito Rebelde, a la cual se da el
numero de cuatro, el Jefe de la Revolución designa como jefe al joven
medico argentino y el recio campesino de Purial de Vicana pasa a la
retaguardia como segundo de Ciro Redondo.
Uvero,
El Hombrito, Mar verde, Oro de Guisa, Las minas son solo algunos de
los escenarios donde Vitalio Acuna va tejiendo una historia de guerrillero
ejemplar, que le hace merecedor de confiarle la vida de Camilo Cienfuegos,
cuando este es herido en Pino del Agua. Hombre cumplidor, prepara
una hamaca y carga sin relevo hasta La Pata de la Mesa, el cuerpo
del valiente compañero.
Al
año de su vida de combatiente, el Che los asciende, por orden de Fidel,
al grado de capitán y tras la derrota de la ofensiva de la tiranía,
cuando se reorganizan las fuerzas rebeldes para asestar nuevos y mas
potentes golpes a Batista, Vilo es designado como jefe de retaguardia
de la columna del comandante Guillermo García en el III Frente, dirigido
por Juan Almeida.
En
noviembre de 1958 es nombrado comandante por Fidel y organiza su propia
columna, que tendrá como jefe de la retaguardia al hoy general de
brigada Lino Carreras.
El
ocho de enero de 1959 entra el campesino de Purial de Vicana a La
Habana, junto al Comandante en Jefe Fidel Castro, casi dos años después
de iniciar la lucha por la libertad de su pueblo.
Después
vendrán años de intenso trabajo y estudios en los que se ira transformando
en un oficial capacitado que culmina en1964 la Escuela Superior de
Guerra y es elegido miembro del primer Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, por los innumerables servicios prestados a la Patria.
En
1966 el Comandante Ernesto Che Guevara lo escoge para integrar la
guerrilla internacionalista que emprenderá la lucha en Bolivia; lo
nombra su segundo al mando y jefe de la retaguardia.
Estaba
muy cerca de cumplir 42 años y seria el guerrillero de mayor edad
de la columna. Con plena confianza en las cualidades de este hombre
modesto y valiente, el Che lo deja al frente de un grupo de combatientes,
encargándole, como en la Sierra Maestra, cuidar de los enfermos y
de los cuatro hombres de la "resaca".
El
17 de abril el Guerrillero Heroico anota en su diario: "Mande
a buscar a los 4 rezagados para que se quedaran con Joaquín y a este
le ordene hacer una exploración por la zona para impedir un movimiento
excesivo y esperarnos durante tres días, al cabo de los cuales debe
permanecer por la zona pero sin combatir frontalmente y esperarnos
hasta el regreso". José Castillo Chávez, Paco, quien fuera uno
de los hombres de la "resaca" y el único sobreviviente de
la traicionera emboscada del vado de Puerto Mauricio, califica a Joaquín
como un hombre tranquilo, firme en las decisiones y principios, que
respetaba mucho al Che, por eso pensó mucho antes de tomar la decisión
de abandonar la zona donde había indicado el jefe guerrillero que
permanecieran.
Tenia
el carácter típico del campesino cubano y sufrió mucho los últimos
meses por los pies, el único par de zapatos 44 que tenia se gastaron
y no pudo conseguir otros porque ninguno le servia, las abarcas también
se terminaron.
Cuando
nos metíamos en un río andaba descalzo kilómetros y kilómetros, pero
no podía caminar mas a prisa", explica. El día 31 de agosto,
a las cinco de la tarde, el grupo guerrillero comenzó la marcha con
Braulio a la vanguardia, ya anochecía cuando llegaron al recodo del
río, la columna inicio el cruce del vado y Joaquín fue el ultimo en
entrar al agua. Sin sospechar la traición de Honorato Rojas, el campesino
que los guiaba, y con su acostumbrada amabilidad se despidió de él,
agradeciéndole su colaboración.
Solo
había avanzado unos metros cuando comenzó el tiroteo. El entonces
capitán del ejercito boliviano Mario Vargas Salinas y sus hombres,
quienes acechaban en la maleza, empezaron a disparar desde ambas orillas.
Cuenta
Paco que Joaquín es herido, pero logra salir del río, "Caminaba
con dificultad cuando lo vi caer"." Los soldados no dejaban
de disparar por la espalda y el frente". La playa del río Maisicuri
quedo teñida con la sangre de un hombre extraordinario.
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