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La
torre de la Iglesia Mayor de Sancti
Spíritus puede observarse
desde varios puntos de la antigua
villa y sus campanadas rigen la
vida de sus habitantes desde tiempos
inmemoriales.
Suelo recordar dos cosas de un amanecer
espirituano: el alegre tintineo
que proviene de la torre de la Iglesia
Mayor y el exquisito olor a pan
recién sacado del horno que
inundaba todo el entorno.
Ambos eventos se unían para
expresar que la vida fluía
una y otra vez para unirse en un
solo objetivo, subir por la Calle
Principal, o la de Agramonte, hacia
el Parque Serafín Sánchez
o desviarse un poco hacia la izquierda
y llegar a la Iglesia Mayor, pasar
por sus rejas coloniales y atravesar
el umbral de la puerta que da acceso
al altar principal.
La puerta principal de la Iglesia
Mayor o Puerta del Perdón
se abre cada día para recibir
a los fieles, para sus ceremonias,
impresiona el gran patio que da
acceso a dicha puerta y que cuenta
la historia de una rica doncella
que pidió ser enterrada en
este lugar en muestra de arrepentimiento
por los males causados en su vida.
Los largos y elegantes velos que
cubrían el rostro de las
señoras que se dirigían
al templo de la Iglesia Mayor formaban
parte vital del llamado que hacían
las campanas al redoblar una y otra
vez para la primera misa.
Feligreses de todas partes del pueblo
y de las afueras tales como las
regiones de Taguasco, Cabaiguán
y Tuinucú asistían
a sus fiestas religiosas, mayormente
en épocas de pascuas.
Una de las estampas más pintorescas
de la villa espirituana es poder
contemplar conjuntamente la torre
de la iglesia con el puente Yayabo
y el Teatro Principal, tres elementos
arquitectónicos que definen
la ciudad.
En la segunda mitad del siglo XVII
la iglesia fue saqueada por los
piratas.
La Torre de la Iglesia Mayor llegó
a ser la más alta de Cuba,
y fue declarada Monumento Nacional
el 10 de Octubre de 1977.
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