Caminando
justo por la populosa Tulipán
voy en busca del Rincón de
los Milagros, ubicado específicamente
entre Moreno y Estancia s/n municipio
Plaza de la Revolución. Suelo
desandar esta avenida de norte a
sur haciendo diferentes gestiones
del diario quehacer, sin embargo
siempre mi mirada ha entrado indiscretamente
a este lugar debido a los colores
fulgurantes que destella desde adentro
además de las diferentes
deidades y signos que lo conforman.
Manuel
Semanat es el artista plástico
que auspicia la galería sui
generis que atrae a más de
un transeúnte o vecino que
ya tienen una peña creada
en la comunidad. La cita previamente
concertada con Semanat con todas
las miras de hacer un reportaje
para Radio Habana Cuba no pudo realizarse
tal y como estamos acostumbrados
el fotógrafo y yo, una tormenta
fuerte de truenos y lluvia casi
no nos dejaba concretar el encuentro,
al fin pudimos tomar las diferentes
fotos que me atraían para
narrar la historia, la entrevista
se le haría al artista plástico
dos días después;no
importa el Rincón de los
Milagros se abre ahora para todos
los que quieran apreciar la magna
obra de un artista de pueblo.
De
nuevo el mágico lugar nos
deja entrar con la quietud que rodea
a las plantas, instrumentos de trabajo,
música instrumental y deidades
a tamaño natural.
-
Entonces Semanat ¿desde cuándo
ingresaste en la Asociación
Cubana de Artesanos y Artistas?
Nos
cuenta que desde hace cinco años
forma parte de esta organización
donde desempeña dos expresiones
artísticas la de pintor y
la de escultor pero con un tema
extremadamente diverso como lo es
la cultura africana y las prácticas
de sus religiones en el archipiélago
como resultado de la emigración
forzada de miles de esclavos traídos
a estas tierras. Las religiones
expresadas a lo ancho y largo del
rincón son: haitiana, yoruba,
santería y palo.
Los
orishas también están
presentes y eso lo afirma Semanat
quien es también el reflejo
de varias culturas mezcladas con
un rostro mulato y achinado a la
vez. Continúa diciendo que
en sus inicios y siendo un niño
solía pintar las deidades
para los diferentes altares de los
santeros y así se acerca
a las imágenes de San Lázaro,
Changó, la Virgen de la Caridad
del Cobre, las que haría
después en esculturas a tamaño
natural con maderas preciosas, todas
se pueden apreciar en un panteón
principal que sirve también
de escenario para artistas y poetas
cuando actúan cada semana
para el público asistente.
Observo
que junto a las deidades antes mencionadas
se encuentra una escultura de un
hombre bajo de estatura con un rostro
algo ceñudo que se adelanta
a las deidades del panteón
y pregunto quién es, Semanat
responde que es Taita José,
el dueño del Rincón
de los Milagros. Taita José
mira hacia la puerta donde está
el símbolo de la casa, es
la estrella de siete puntas, el
símbolo de las siete potencias
africanas.
-Semanat,
resido en este barrio por más
de veinte y cinco años y
antes observaba que hacías
tus tallas debajo de los árboles
que bordean ambas calles de la avenida,
cómo llegaste a este rincón
hoy conocido como el de los Milagros
y aceptado por todos.
Narra
Semanat que trabajaba en el periódico
Granma y cuando se inicia el período
especial o crisis económica
debido principalmente por la pérdida
de mercado al desaparecer los países
socialistas, el personal de este
diario busca alternativas de empleo
para sus trabajadores e inicia un
curso para escultores y allí
comienza a acercarse a un mundo
que no le era ajeno, el que admiraba
desde que era un infante. Colabora
asimismo en la construcción
del edificio donde vive con diversas
esculturas en cemento que adornan
las fachadas, además toda
la zona se encontraba en aquel entonces
efervescente de construcciones de
instalaciones para la salud para
apoyar la ya conocida Operación
Milagros la que devuelve la capacidad
de ver a los humildes de casi medio
mundo. Semanat ya le habían
otorgado este lugar e inicia su
construcción y concibe su
galería con restos de materiales
provenientes del programa operación
milagros y es así que decide
llamarle Rincón de los Milagros
por provenir sus materiales de tan
humano y revolucionario proyecto.
Las
deidades a tamaño natural
realmente impresionan y Semanat
las va llamando por sus nombres
es así como me acerco a Francisca,
a Osaín Echu Achicuelú,
Santa Bárbara que se pasa
del tamaño natural con sus
dos metros de longitud, Oché
de Changó, cuenta mi entrevistado
que durante el mal tiempo, todas
las deidades pasan al panteón
principal, solo Orula permanece
en la pared del fondo quien es adivino
del universo y lo hace con el ecue
y el tablero.
Casi
llega la hora de marcharse pero
sigo admirando objetos que no tienen
un significado exacto para mí,
miro entonces las dos caras talladas
en el cemento cual si fueran pies,
una al lado de la otra con una cadena
muy delgada y unida en sus bases,
justo a la entrada del rincón
¿qué son?
Semanat
me explica que se trata de dos de
los dieciséis meyis que son
signos con los cuales se adivinan
y que en este caso están
colocados en la puerta de la galería
como una forma de favorecer que
solo entre la energía positiva.
Los rostros otrupu meyi así
lo hacen, el mundo artístico
de Manuel Semanat es eso, vida y
dedicación a una cultura
que llegó para entronizarse
en el tronco principal de la nación
cubana.
Amigos
de todas partes han llegado al Rincón
de los Milagros a admirar arte fidedigno
y es así como se observan
banderas de Brasil,Canadá,
México, Haití, Colombia
y España las que se han quedado
para conformar tan mágico
lugar, también existen las
peñas del bolero, exposiciones,
actuaciones de grupos musicales
para compartir con el pueblo.
Manuel
Semanat ha realizado diferentes
exposiciones personales en Expocuba,
en el Museo de Artes Decorativas
y en el Wemilere y sigue cultivando
su arte conjuntamente con los más
jóvenes de la comunidad.
Antes
de salir y dejar atrás los
rostros otrupu meyi y llevarme algo
de la buena energía que inspira
el buen arte le pregunto a un visitante
asiduo del rincón sus impresiones,
él es Juan José Reyes
Díaz quien afirma que: “el
Rincón de los Milagros es
su casa, su vida porque aquí
encuentran los niños, ancianos
y jóvenes felicidad y amor.”
Por: Rafaela Manso
Fotos: Carlos Bastón
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