Por:
Rafaela Manso
Fotos:
Carlos Bastón
Quizás
quede inadvertido para algunos,
pues forma parte del majestuoso
edificio conocido desde hace ya
mucho tiempo como la Lonja del Comercio,
acompañada también
por una plaza que tiene una fuente
denominada de los Leones y el Convento
de San Francisco de Asís,
sus palomas y por qué no
por el Caballero de París.
Pero
aquellos parroquianos que hurguen
dentro de la majestuosa ciudad colonial
han de ver primero una cafetería
restaurante en los exteriores, justamente
en el ala izquierda si se camina
de espalda al Convento y se dirige
uno exactamente hacia el Mercurio,
es el lugar de la gente bohemia,
de aquella que prefiere enfrentarse
al calor, al mundo exterior pero
tomar un jugo, café o sándwich
rodeado del ir y venir de transeúntes,
pasacalles, turistas y todo el que
tenga que cruzar de un lado a otro
de la plaza.
Si
se decide y atraviesa la puerta
de cristal que conduce al interior
del restaurante ha de experimentar
una agradable sensación al
ser acariciado por helechos, el
aroma de los jugos y verduras y
por el exquisito ramo de girasoles
que adorna la balaustrada de madera
preciosa que rodea el bar.
Con
una atención esmerada pude
conocer detalles de la historia
del Mercurio por medio de la Master
en Ciencia, María Elena Mazola,
Subgerente Comercial del Complejo
La Mina, el que incluye ocho restaurantes
y diez cafeterías, esta red
gastronómica toma su nombre
del primer restaurante que la forma,
La Mina, es un centro de comida
tradicional cubana que se ubica
en Obispo y Oficios. Las primeras
unidades incluyen además
al Café del Oriente y al
restaurante del que estamos hablando.
El
Mercurio que es el que nos ocupa
hoy, posee relojes en lo alto de
su bar que marcan las horas de los
diferentes husos horarios del mundo
como una indicación veraz
de que las oficinas de la Lonja
no cesan de realizar negocios y
que su restaurante que lleva el
nombre de la deidad del comercio,
el Dios Mercurio tampoco cesa de
dar servicio y es así que
su horario se inicia a las 7.00
A.M y cierra a las 12.00 P.M.
El
público que más nos
visita es de la Lonja, nos dice
María Elena y el Mercurio
brinda servicio a solicitud del
cliente hasta la misma oficina,
acción que se repite una
y otra vez con la exquisita elegancia
de los carros que transportan los
alimentos bien tapados y con la
complicidad del gastronómico
que lo sirve, siempre listo a brindar
una sonrisa.
El
Historiador de la Ciudad, Dr. Eusebio
Leal Spengler y la oficina que él
preside crearon los diferentes complejos
o redes de servicio gastronómicos
todos pertenecientes a la corporación
Habaguanex en 1994 con el sagrado
objetivo de crear fondos para seguir
con su obra de rescate de esta parte
colonial de La Habana.
Además
de atender los pedidos del personal
de la Lonja, El Mercurio ha ido
iniciando un rescate del turismo
nacional que en otros tiempos fuera
un activo participante de la vida
social de la capital pero que en
tiempos del período especial
o crisis económica sufrió
un gran deterioro, hoy el país
se recupera a un ritmo aceptable
y también lo es el consumo
nacional con variadas ofertas diseñadas
para fechas significativas como
el Día de las Madres, Fin
de Año, o cualquier otro
onomástico que ya vaya acercando
a los locales hacia estas instalaciones.
El segmento del mercado nacional
es ya una realidad que se atrae
con una conjugación sabia
de calidad y precio.
El
restaurante que se inauguró
el 7 de enero de 1997 ocupa el local
que antes fuera de correos y desde
esta fecha oferta su plato principal
aunque ha sufrido algunas variaciones,
es el plato "Pollo Lonja del
Comercio" el cual ahora contiene
pollo deshuesado, cerdo molido,
jamón, piña molida
y cebolla, masa fresca compuesta
por una base de harina.
Modo
de preparación
Se
deshuesa el pollo, se prepara un
relleno a partir de cerdo, jamón
y cebolla. Se condimenta con sal,
orégano, comino y pimienta.
Se
rellena el pollo y se sella a la
plancha y después se introduce
en la masa fresca y se envuelve
el pollo con esta masa, se embadurna
en mantequilla y yema de huevo y
se polvorea con almendra fileteada.
Se introduce en el horno por 30-45
minutos. Se sirve acompañado
con salsa de champignon, vegetales
y papas fritas.
Amigo,
como ha de ver este plato necesita
su tiempo y es así que le
recomendamos probar la exquisita
coctelería que prepara el
barman, los tragos más vendidos
son el mojito y la cerveza cubana
con sus diferentes variedades.
Los
postres más conocidos y solicitados
son la crepa rellena con frutas
y salsa de chantillí.
Hemos
sido acompañados en este
andar por la gastronomía
de uno de los excelsos restaurantes
del Complejo la Mina, por el personal
del Mercurio, la Master en Ciencias
en Mercadotecnia y Gestión
Empresarial María Elena Mazola
quien también ostenta dos
diplomados de la Escuela Superior
de Entidades de Mercadotecnia de
Madrid y de negociación ambos
impartidos en La Habana en el 2000
y 2004 sucesivamente.
Nos
afirma que se graduó como
Licenciada en Sociología
y que se acercó al mundo
de la gastronomía como una
forma de conocer las raíces
de la cocina cubana, la idiosincrasia
de su pueblo lo que considera fundamental
para la comunicación con
los que nos visitan.
Entonces,
el Restaurante El Mercurio reúne
todos los requisitos para una estancia
placentera, coctelería, menú
y buen gusto está todo al
alcance de su mano. Es solo cuestión
de decidirse y traspasar el umbral
del restaurante que contribuye al
buen desempeño de un complejo
mercantil.
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