Una Europa fragmentada… pero cambiante
Por Oliver Zamora Oria
En Europa se vira la tortilla. En medio de un panorama político caracterizado por la fragmentación, es cierto que han ganado terreno la extrema derecha y los grupos neofascista, pero también es innegable el avancen de los grupos de izquierda, no solo la socialdemocracia, hablo de los partidos progresistas más radicales.
¿A qué me refiero? Más allá de la victoria de Francois Hollande en Francia, hoy se conoció una singular noticia: de repetirse las elecciones legislativas en Grecia, la formación más votada sería la coalición de izquierda radical SYRIZA.
La situación del país helénico es interesante, y quizás, ilustrativa de lo que podría ser el futuro de Europa. Hasta ahora en el resto de los países hemos visto como sobrevive la confianza en el sistema capitalista en amplios sectores de la sociedad, por lo cual, en las elecciones no se rompe el esquema del bipartidismo a pesar de la precariedad económica y la crisis del modelo político; sin embargo, en Grecia la situación es extrema, es en la práctica un país quebrado y se han creado las condiciones subjetivas para pensar en un cambio de sistema, en una ruptura total con el modelo imperante.
Si, tal como se espera, la crisis continúa y se profundiza en toda la región, podría ser el momento esperado por esas formaciones de izquierda real y radical, hasta ahora marginadas o minoritariamente representadas en los parlamentos; por ejemplo, Izquierda Unida en España, o la coalición de Jean Luc Mélenchon en Francia.
Es decir, esos sectores mayoritarios que aún optan por el estatus no podrían, ante un futuro cada vez más incierto, ser receptivos a un mensaje más progresista, si contamos con los temores que pueden despertar las opciones ultraconservadoras.
Pero cuando mencionaba en un principio a un viraje, no me refería únicamente a las perspectivas abiertas a la izquierda; en medio de un panorama tan incierto. Me refería fundamentalmente al castigo, a los golpes que reciben los conservadores, líderes en los ajustes fiscales que ahogan a la sociedad europea. Todos han sufrido derrotas en las elecciones municipales, el gobierno británico de Cameron y el italiano de Monti son ejemplos clásicos, pero el más reciente es Alemania, el corazón europeo de la austeridad fiscal.
Merkel recibió un batacazo en Renania del Norte-Westfalia, el Estado más poblado del país, allí se impusieron este fin de semana los socialdemócratas y los verdes. La jefa de gobierno puede enfrentar con el poderío de su país a sus oponentes regionales, pero si las cosas le van mal en casa nada está seguro para su gobierno. Otro golpe fue la pérdida de un aliado como Nicolás Sarkozy, con quien formaba un dúo hegemónico de toma de decisiones económicas.
Los paladines de la austeridad podrían entrar en la boca del lobo, ya no son tan fuertes, han ido perdiendo terreno y fuerza política, pero su peor enemigo son las estadísticas, esos datos que patentizan el fracaso de sus políticas ante una opinión pública desesperada.












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