El sistema tributario cubano es útil para el avance económico
Como parte del proceso de actualización del modelo económico para hacer más expeditas las vías hacia la eficiencia y el desarrollo, las autoridades cubanas se han trazado como política esencial ampliar la cultura tributaria de la población y aplicar un sistema impositivo acorde con las necesidades de hoy.
Si bien a partir del aumento de los trabajadores por cuenta propia se ensanchó el espectro de los ciudadanos obligados a abonar impuestos, lo cierto es que en Cuba NO existe una cultura tributaria.
Pero el país marcha hacia la extensión de esas obligaciones atendiendo al deber de todos de aportar recursos para el financiamiento de servicios esenciales como la salud, la educación y la seguridad social.
En momentos en que la Oficina Nacional de la Administración Tributaria tiene previsto poner en marcha iniciativas para aumentar el conocimiento popular sobre la materia, se anunció que el parlamento cubano debatirá en su venidera sesión, el 23 de julio, el proyecto de la nueva Ley del Sistema Tributario.
Se trata de un texto diseñado y luego sometido a un riguroso examen durante los últimos meses por especialistas del Ministerio cubano de Finanzas y Precios y la Oficina Nacional de la Administración Tributaria.
Economistas e incluso personas jurídicas y naturales sujetas a los regimenes impositivos hoy en vigor también aportaron criterios sobre el anteproyecto de Ley del Sistema Tributario.
A la luz de esas consideraciones sólo faltan las que aportarán los diputados cubanos en reuniones de comisiones especializadas y después en el debate del parlamento para someter a votación el proyecto de ley.
Cuba requiere de una regulación más actualizada al respecto si bien está en vigor desde mil 994 la Ley 73 del sistema tributario cubano.
Sobre esos principios se sustenta la aplicación del régimen tributaria hoy implementado en Cuba, mediante el cual se logra una mayor equidad y justicia tributaria, pues cada contribuyente aporta según su capacidad económica.
Los trabajadores autónomos constituyen la fuerza principal que aporta tributos por el desempeño de su gestión a las arcas del Estado.
Es así que ellos se rigen por un régimen simplificado de tributación y abonan cuantías por concepto de impuestos sobre ingresos personales, las ventas o los servicios públicos, según sea el caso.
Los trabajadores NO estatales como los que se desempeñan por su propio arbitrio abonan asimismo la contribución a la Seguridad Social si no son beneficiarios de esa cobertura o carecen de vínculo laboral al afiliarse al desempeño independiente.
Pero como el impuesto representa una necesidad para la estabilización de las finanzas de los territorios y el país, se imponía insertarlo en una Ley más abarcadora, coherente con estos tiempos y capaz de simplificar los procedimientos actuales.
Por estas razones se justifica la redacción de un anteproyecto de Ley del Sistema Tributario, ahora sometido a examen por los diputados cubanos. FIN












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