Pueblos originarios: olvido y discriminación
Por Pedro M. Otero Cabañas
De acuerdo con la ONU, en el mundo existen unos 350 millones de aborígenes o indígenas, de ellos 30 millones son latinoamericanos.

Se trata de aquellas poblaciones originarias, cuyos ancestros nacieron en la tierra donde hoy viven sus descendientes y que con justicia se les puede considerar legítimos señores de los territorios que habitan.
Los primeros aborígenes americanos dominaban importantes conocimientos astronómicos, matemáticos y agrícolas, que les permitieron desarrollar sociedades bien estructuradas y organizadas, asì como levantar majestuosas ciudades como las de Cuzco, de la cultura Inca; Tenochtitlán, de la Azteca; y Chichen Itzá, de la Maya, superiores incluso a muchas de las de Europa.
Se estima que a la llegada de los españoles a tierras del Nuevo Mundo en 1492, vivían entre 50 y 60 millones de personas en el vasto territorio conocido hoy como América. Actualmente los hijos de aquellas comunidades originarias son virtualmente preteridos y en no pocos casos, discriminados y despreciados.
En efecto, paradójicamente, los hijos de los primeros pobladores son como regla general, en casi todo el mundo, la oveja negra de la sociedad. La propia ONU reconoció que estos grupos padecen exclusión, pobreza, discriminación y violación de sus derechos.
El tema cobra relieve con motivo de celebrarse este 9 de agosto el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, instaurado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1994, con el propósito de patrimoniar el legado de los pueblos originarios no solo desde el punto de vista material, sino también espiritual.
La huella aborígen está presente en todas las actividades de la sociedad. Puede descubrirse en la ropa, la comida, la música, las bebidas, así como en la organización colectiva, el lenguaje, en las prácticas comerciales y hasta en la gobernabilidad.
En el vasto territorio latinoamericano subsisten 522 comunidades indígenas. Los países del área que mayor población poseen son México, con aproximadamente 12 millones de personas. También acogen a una significativa población originaria Argentina, Colombia, Perú, Chile y Brasil, país que, a su vez, es el de mayor diversidad de pueblos.
En Centroamérica sobresalen El Salvador, Belice, Guatemala, y Costa Rica. También existen en áreas del Caribe. En Cuba quedan algunos pobladores en zonas rurales del oriente. En esta nación la colonización española arrasó virtualmente con la presencia nativa, sometida a trabajos forzados y a una cruel esclavitud.
A pesar de la lucha que muchos de los líderes de estos grupos mantienen hoy en sus respectivos paìses, no logran alcanzar el reconocimiento y respeto que merecen.
A nivel global se han implementado programas especiales enfocados al desarrollo de los pueblos indígenas. Pese a ello, estudios de instancias internacionales como la ONU y la Organización Internacional del Trabajo señalan que sus condiciones siguen siendo de rezago económico, analfabetismo, desempleo y desabasto alimenticio.
La reivindicación de estos pueblos que hoy perviven en toda la geografía del planeta debe entenderse como la restitución de un legítimo derecho ganadado no solo por su presencia milenaria en las tierras que habitaron sus antepasados, sino por el elemental respeto que merecen como seres humanos, con aspiraciones de trabajo, educación y salud dignas.












Especiales 



Comentarios