Audio Real Canal 1 Canal 1 Audio Real Canal 2 Canal 2 Contáctenos   Agragar a Favoritos   Establecer Página de Inicio   Radio Habana Cuba en FaceBook   Radio Habana Cuba en Twitter



Español English Français Portugues Esperanto عربي
Inicio Especiales Exclusivas El Güije, Rey de los Mitos Cubanos.

El Güije, Rey de los Mitos Cubanos.

Por Teresita Martínez.

La mitología cubana tiene  su personaje mayor en el güije, ser fantástico  que habita en lagunas y ríos. De pequeña estatura, el geniecillo antillano es descrito como un enano de piel negra, ojos saltones y dientes afilados. Larga y enmarañada  es la cabellera del  patizambo duende  conocido como  jigüe en la parte oriental del país. 

altMás   veloces  que  los caballos, poseedores de gran fuerza y capaces de saltar a gran altura,  esos míticos seres  pueden aparecer o esfumarse en un santiamén.

Los historiadores cubanos José Luciano Franco y José Rafael Lauzán coincidieron en afirmar que los güijes fueron creados por los colonizadores españoles  para asustar a los niños y evitar  que se bañaran a su antojo en los ríos y  lagunatos de  Cuba.  La ignorancia hizo que esa ficción se arraigara en los adultos, quienes la difundieron.

El imaginario popular ofrece varias versiones acerca del origen de los escurridizos y  traviesos güijes.

Según una de ellas, esos fantásticos seres llegaron a  la  mayor de Las Antillas  encerrados  en una botija traída desde África en un navío portugués dedicado al comercio de esclavos. Al ser bajado a tierra firme, el recipiente de barro se rompió y los diablillos quedaron en libertad.

Al ver a los  quejumbrosos  africanos encadenados y  tirados en la costa,  los güijes se asustaron y huyeron  a los montes.  Al igual que en suelo africano,  fijaron su  morada en ríos y lagunas.

Los humanos son el  blanco de las travesuras y  terribles bromas hechas  por estos gnomos antillanos  que, según el imaginario popular,  tienen sus predilecciones. Si bien todos los guijes son amantes de las frutas maduras, la carne de cerdo cocida y el  dulce de guayaba,  también  los hay  adictos al ron.   Se afirma que rechazan el tabaco. 

Retozones y burlones, excepcionalmente  malignos o sanguinarios, todos  son  muy enamoradizos y lascivos.

Numerosos son los cuentos  referidos  a aquellos que, desde su  acuático escondite,   fisgoneaban  a las mujeres  que iban a lavar o   bañarse en los  ríos.

Las jóvenes y hermosas jamás eran molestadas por los duendes   caribeños, pero si las féminas   eran poco agraciadas,  los diablillos  removían el lodo y multiplicaban maldades hasta hacerlas salir del  agua. 

Aunque en los relatos de Cuba acapara protagonismo el güije del río La Bajada,  quien hizo de las suyas durante el siglo XVIII en el villaclareño poblado de Remedios, la memoria popular también guarda historias fantasiosas referidas  a güijes  justicieros que  ayudaron a los esclavos fugitivos a evadir la persecución de los rancheadores.

No faltan  narraciones en las cuales el enano de piel negra y  horrible imagen irrumpía en fiestas campesinas.  Tras la huida de los asistentes al festejo,  el goloso güije robaba comestibles y bebidas que trasladaban a su madriguera.  

Noctámbulo era el que fijó su refugio en el río Yayabo de la villa de Sancti Spíritus. Según la tradición oral, en las noches de luna llena  el enanillo burlón solía  presentarse en el puente de esa vía fluvial para asustar a transeúntes.  

Gran figura de los mitos cubanos, el  duende moreno está presente en  las manifestaciones  artísticas nacionales.

Si el  poeta Nicolás Guillén  lo muestra cruel y sanguinario en  la “Balada del güije”,   el escritor  Francisco Robaina Alquimbau tiene en “La leyenda del güije” una de sus principales obras.

En su libro “Mitología cubana”,  el escritor Samuel Feijóo recoge numerosas historias   escuchadas en  zonas rurales y  referidas a ese hijo de la fantasía también recreado en lienzos por los pintores Marcelo González y Juan Rodríguez Paz, conocido como “El Monje”.

El 16 de diciembre de 1965 el primer bailarín y profesor de danza Alberto Alonso estrenó su ballet “El güije”, una de las grandes creaciones coreográficas cubanas.

Al duendecillo de las aguas dulces cantó el trovador Silvio Rodríguez en su pieza “El güije de la soledad”,  que en  sus últimas estrofas expresa:

Del fondo soy de la laguna fría

donde la novia de la noche va
a deshacerse en platería
sobre mis aguas de oscuridad.

Soy sobresalto de los imprudentes
que se extravían en su trasnochar
y, aunque no soy heraldo de la muerte,
yo soy un güije de la soledad.

(Fuentes consultadas: José Rafael Lauzán.- “Historia colonial ariguanabense”/ Olga Fernández.- “El Güije”.- Revista Cuba, 1972.-/ Samuel Feijóo.- “Mitología cubana”/

“Jigües y Güijes”.- Revista Cultura y Sociedad, septiembre 2006/  artículos de INTERNET)

 

Compartir Artículo

 

Escribir un comentario

Lo invitamos a expresar sus opiniones sobre los trabajos contenidos en está página. La administración de este sitio removerá aquellos mensajes ofensivos o que lleven consigo alguna forma de discriminación e incitación al odio y la violencia.

Código de seguridad
Refrescar