Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha para aprender
Por Pedro M. Otero Cabañas.
El Día Mundial del Medio Ambiente (5 junio) se celebra este año a apenas dos semanas de Rio más 20, una conferencia sobre Desarrollo Sostenible convocada por la ONU en esa ciudad brasileña, escenario, dos décadas atrás, de la histórica Cumbre de la Tierra, una suerte de catedral de lo que el Hombre debe hacer para curar el Planeta.

No puede decirse que en estas dos décadas se cumplieron los acuerdos de Río 1992. Ni siquiera la mitad del contenido de la conocida Agenda 21 ha sido aplicada. Los problemas han seguido acumulándose por la falta de voluntad política de la mayoría de los países industrializados, responsables de la actual crisis medioambiental.
Hoy se citan como los asuntos más acuciantes los relacionados con el Cambio Climático, sobre cuyas causas existe un virtual consenso, pero poco o ningún acuerdo para ponerle fin, así como la implantación del novedoso término de Economía Verde o ecológica. Esta se propone reajustar la economía a patrones de productividad que respeten el entorno y permitan el desarrollo. La manera de hacerlo aún está por definir.
El portal de la conferencia Rio más 20 afirma que esta constituye una nueva etapa en el itinerario de una comunidad mundial emergente. Es importante no ver a la Cumbre como una suerte de todo o nada donde el futuro del planeta se juega en el lapso de unos pocos días. Río+20 debe significar un paso adelante. Es imposible que exista una gestión efectiva de las interdependencias, a la altura de las necesidades, sin una amplia convergencia y un verdadero diálogo entre todos los pueblos y los ciudadanos del planeta.
Visto así, parecen reales las premisas de los organizadores. Lo importante ahora es saber, sin embargo, si los ricos estàn en condiciones de atemperar sus ambiciones económicas en favor de un planeta enfermo por un consumismo desenfrenado y de trabajar armoniosamente para cambiar los patrones productivos y distributivos que prevalecen, responsables de la desigualdad y la pobreza actuales.
Cuba por su parte ha dicho que resulta indispensable reafirmar el principio del respeto a las responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y modificar los actuales patrones de distribución del ingreso que prevalecen en el mundo y que constituyen la base de la pobreza.
Al referirse a Río Más 20, el embajador cubano en la ONU Pedro Núñez Mosquera, exigió hace unos días ante la Asamblea General la erradicación del intercambio desigual en los mercados internacionales, abogó por incrementar la colaboración y la ayuda oficial al desarrollo y demandó modificar los actuales patrones de producción y consumo.
Este día Mundial del Medio Ambiente no es una acción de protocolo más en la agenda de los políticos y otras autoridades. Es una alerta y un llamado de conciencia a trabajar mancomunadamente para cambiar a favor de nuestra propia sobrevivencia.












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