| Alarcón
dice a La Jornada: "Obama tiene que decidir si Miami es o no un estado
secesionista"
Se
acerca el día de Acción de Gracias y, siguiendo una vieja
tradición estadounidense, el presidente Barack Obama podría
decidir liberar a los cuatro cubanos acusados de espionaje que siguen
en distintas cárceles estadounidenses, utilizando los argumentos
que constan en los documentos de la Corte de Apelaciones y en el Departamento
de Justicia, que en su momento concluyeron que no hay pruebas de que los
detenidos hayan espiado al gobierno y que las sentencias del tribunal
de Miami fueron ilegales y desproporcionadas.
Si el jefe de la Casa
Blanca echara mano a esa facultad constitucional que tiene, “y que
es tan estadounidense como el apple pie”, habría al fin marcado
un claro deslinde con las políticas del ex presidente George Bush,
quien siempre optó por proteger a los grupos terroristas y a las
figuras que defienden el uso de la violencia contra Cuba. Es el presidente
de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón,
quien lanza el reto a Obama, en entrevista con La Jornada.alt
“Ése
es el desafío que tiene hoy Obama. Tiene que decidir si la república
de Miami es parte de la Unión Americanao un estado secesionista”.
El pasado viernes,
René González Sehwerert, originario de Chicago pero integrante
de la seguridad del Estado cubano, salió de prisión luego
de cumplir 13 años, acusado deconspiración para cometer
espionaje. Siguen presos Ramón Labañino, Antonio Guerrero
y Fernando González Llort, sobre quienes está pendiente
de resolución un juicio de habeas corpus. Y Gerardo Hernández
Nordelo, quien enfrenta la situación jurídica más
complicada, ya que carga con dos sentencias de cadena perpetua más
15 años adicionales, al ser declarado culpable de asesinato en
primer grado de cuatro pilotos estadunidenses que volaban avionetas militares
sobre Cuba y fueron derribados por la Fuerza Aérea de la isla.
-¿Qué
figura legal tiene Obama para decidir la liberación de los cuatro
cubanos que quedan en prisión?
-Cualquier figura
y en cualquier momento. Puede ser indulto, perdón, amnistía,
retiro de cargos. Los presidentes de Estados Unidos suelen hacerlo sobre
todo cuando se acercan fechas como Acción de Gracias o Navidad.
Obama ya lo ha hecho antes.
-¿Incluso en
el caso de Hernández Nordelo, que tiene dos condenas de por vida?
-Incluso en ese caso.
No hay que olvidar que consta en los documentos de la Corte de Apelaciones
que la Fiscalía fracasó en demostrar su culpabilidad en
el caso de los cuatro pilotos muertos. Ese documento es de vital importancia,
ya que concluye que el análisis de las pruebas debe conducir a
la absolución del acusado.
El líder de
los legisladores cubanos, de 74 años, es uno de los funcionarios
del gobierno de Cuba que mejor conoce los entretelones de la vida política
y legal estadounidense y los entresijos de la relación bilateral,
ya que por décadas ha representado a su gobierno en negociaciones
extraoficiales frente a Washington. Desde el encarcelamiento de los cinco
agentes, ha sido uno de los principales abanderados en demanda de su liberación.
En sus alegatos contra los juicios de los Cinco Héroes, como les
llaman oficialmente en Cuba, Alarcón suele recomendar: Lean los
documentos del proceso judicial, ya que ahí suelen estar los alegatos
más sólidos en favor de los acusados.
Sostiene: Obama tiene
al menos dos argumentos absolutamente limpios para resolver la libertad
de los cuatro. Uno, una declaración del ex procurador de Bush,
Alberto Gonzales, quien en 2006 tuvo que reconocer que las condenas, como
fueron emitidas en una primera instancia (con tres de ellos sentenciados
de por vida), fueron desproporcionadas, incluso ilegales. Dos, los fallos
que emitió el panel de la Corte de Apelaciones que presidió
el juez William Pryor, símbolo de la ultraderecha, y que obligaron
a la juez de Miami Joan Lenard a reponer todo el procedimiento y a reclasificar
las sentencias. Eso lo puede hacer Obama, y él lo sabe mejor que
yo, porque es muy buen abogado.
Alarcón insiste
en que esta salida jurídica “la hemos planteado nosotros
y lo seguiremos haciendo ad infinitum. Pero no sólo nosotros: nos
consta que también se lo han sugerido otros jefes de Estado muy
amigos de Estados Unidos. Según Wikileaks, se lo propuso el ex
primer ministro británico Gordon Brown en su momento, y el Vaticano”.
Un sentimiento agridulce
Alarcón reconoce
que recibió la noticia de la liberación de René González
con unsentimiento agridulce, por la prohibición impuesta por la
juez para que el excarcelado regrese a Cuba en los próximos tres
años de libertad supervisada. Pero agrega que esta restricción
constituye, además, una prueba de que actualmente, aun bajo el
mandato de Obama, hay regiones donde los grupos terroristas anticastristas
siguen activos y gozando de la protección del Estado.
Saca del inseparable
portafolio un documento en el que ha subrayado una frase. Se trata de
la respuesta de la juez Lenard a la apelación que presentó
la defensa de González Sehwerert contra las restricciones de su
libertad condicionada, con fecha marzo de 2011. Además de las medidas
usuales, se agrega al liberado una prohibición de visitar los lugares
frecuentados por individuos o grupos terroristas, miembros de organizaciones
que alientan el uso de la violencia y figuras del crimen organizado.
Añade: Luego
entonces, ¿las autoridades saben dónde se reúnen
los terroristas y no van tras ellos, sino que impiden que quien los infiltró
se acerque a ellos? Estas dos líneas deberían ser un escándalo,
porque demuestran la falsedad del discurso antiterrorista de Estados Unidos.
-¿Cree que
estos grupos preparados para atentar contra Cuba siguen activos en Florida?
-Sí. Lo que
no puedo afirmar es que Obama está detrás de ellos. Pero
tiene un reto muy concreto. René hoy está en un lugar seguro
en el sur de la Florida con sus hijas, su hermano, su padre. Pero está
vigilado. ¿Para protegerlo, para atentar contra él, o para
evitar que él haga algo contra los terroristas? Y ya no son Bush
y el ex procurador Alberto Gonzales quienes tienen que responder. Los
responsables son ahora Obama y Eric Holden, el procurador actual.
Obama tiene que escoger
ahora si sigue esta política que en su momento Bush le dictó
a la juez Lenard -según ella misma lo admitió- o toma otro
camino. Para él, la vía más discreta y práctica
es dejar que René se vaya.
-¿Cree que
pueda tomar esa decisión? Él ha dejado de cumplir muchos
de sus objetivos de cambio más significativos.
-El dilema de Obama
es que su elección se dio en el marco de unas expectativas muy
altas. Su principal problema es que para mucha gente no ha habido diferencia
entre él y sus antecesores. Si quiere ser relecto tiene que diferenciarse
un poco. Su problema es que él ganó la presidencia, no el
poder. Por lo tanto, no es tan fácil para un presidente cambiar
las cosas de la noche a la mañana. Pero ¿tiene realmente
interés en que sus seguidores, que hoy están frustrados
por la falta de realizaciones de cambio, se sientan motivadas para votar?
Ése es su dilema. Y puede empezar por aquí, liberando a
los cuatro y dejando que René se vaya para su casa.
|