El asiento cacical taíno Dujo
El arte de los indios taínos refleja su particular concepción del mundo por medio de su arte. Creían en espíritus superiores que controlaban, el universo todo.
Es así como el hombre debía halagar, apaciguar o neutralizar estos espíritus a través de ritos y ceremonias sagradas.
El arte taíno, encarnación de dichas creencias, se expresaba, con relativo o absoluto dominio técnico en agradables formas convencionales, elaboradas con los más diversos materiales.
Los cronistas de Indias nos dejaron alguna de sus descripciones, y el propio Colón en su diario menciona un asiento nativo denominado "Dujo".
El dujo o duho era el único asiento conocido por los indígenas cubanos. Se realizaba en una sola pieza de madera que representaba a algún animal de brazos y pies cortos y cola levantada, era realmente una distinción honorífica sentarse en semejante trono, utilizado por el cacique.
Colón refiere en su diario que cuando los indígenas cubanos recibieron a sus representantes, los sentaron en Dujos en señal de bienvenida y amistad.












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